18 dic. 2012

Si vas a irte


Si te vas a ir llévate mi fe,
sólo así dejaré de creer en ti,
en esta historia;
llévate estos necios anhelos
estas ganas de pronunciar tu nombre por las noches;
si te vas a ir llévate mi voluntad
toma contigo estas ansias de luchar
aún cuando sé que lo único que estoy batiendo
es mi propia alma;
si te vas a ir llévate mi fortaleza
llévate las letras con que te escribo
las ganas de mantenerme en pie,
la música y la poesía con que completaré el vacío;
si vas a irte llévate mi bondad
esta locura de implorar al cielo por ti
esta maña de defenderte
de cuidarte aunque no te sea necesario;
si estas planeando irte
no olvides empacar mi corazón
porque si lo dejas
si permites a este obstinado corazón
que no sabe hacer más que adorarte
si le dejas quedarse
tendrás siempre un espacio en él
y entonces por más lejos que vayas
por mayor que sea el silencio que guardes
la realidad será
que jamás te habrás ido.

8 dic. 2012

Olvidar no es algo que haces, es algo que te pasa y a mí no me ha pasado...

3 dic. 2012

Historias bajo la luna / Disertación de un búho.


– ¿Entonces… –preguntó el ratón– si no necesitamos del viento del agua o de todas esas cosas para ser felices, por qué nos ponemos tan tristes cuando no las tenemos?
–Porque en teoría no las necesitamos - aclaró el búho- basta con lo que tenemos dentro, pero no somos seres teóricos pequeño; a veces tenemos que inspirarnos en lo que hay afuera para poder fortalecer lo que llevamos dentro.
El ratón mostraba una clara confusión en su rostro a lo cual el búho explicó: – Imagina la felicidad como una flor, la semilla está dentro de ti, en algún momento germinará, y luego florecerá, ahora bien si esa flor la regamos constantemente, si añadimos abono a la tierra de donde surge es evidente que tendremos una flor más duradera, posiblemente más grande o hasta más hermosa; la felicidad ya está dentro de ti, sólo basta sentir el aire correr o oír el agua yendo río abajo, para que nuestra felicidad florezca mejor.
Ya en casa, justo antes de ir a dormir, el ratón miró por la ventana, en medio del cielo estrellado, allí estaba la luna, enorme, radiante, pintada de ese rojizo que le sentaba tan bien, entonces el ratón comprendió que el búho tenía razón porque sin esa luna lo más probable es que su felicidad se marchitaría…