23 ago. 2013

Tratar las peNas V / Ilusión

Inicié por buscarte en todos lados pero sobre todo en los sitios donde creía poder verte, aquellos que pensaba podías visitar de vez en cuando y yo, afortunado, podría ahí encontrarte, pero jamás te vi, uno podría pensar que encontrarnos por casualidad no es algo nuestro, si es que hay algo que podemos llamar nuestro, habernos encontrado no fue casualidad y tampoco lo sería en el futuro porque aunque parezca casual lo más probable es que en el fondo haya planeado encontrarte, aún cuando a veces me desespera la espera, me pierdo en la búsqueda y siento deseos de darme por vencido, de soltar la cuerda y dejarme caer, morir o volar… pero entonces te veo, te encuentro sobre todo en aquellos sitios donde jamás podrías estar, me miras desde una fuente donde jamás te has sentado y pierdo la razón, apostaría todo lo que tengo, si es que algo tengo, que estás ahí, aunque no tenga sentido y lo pierda todo, te desvaneces, no podías ser tú, aunque fuese tu cabello; abordas el colectivo y no puedo bajar la vista, evidentemente no es la ropa que vestirías pero es justo como lo harías, te ves tan bien, radiante como siempre, bajo la vista culpable por introducirte en cuerpos que no son tuyos que no te pertenecen, la levanto porque no puedo dejar de verte, estás ahí aún cuando el rostro es otro, aún cuando detrás de esos ojos ajenos no hay nada y enloquezco, me auto-declaro victima de la demencia y la alucinación, porque no puedes ser tú la que camina delante de mí, con su cabello tan libre tan suelto como el tuyo y el caminar, no, no puedes ser tú, no es tu sitio, no es tu hora y sin embargo estás ahí, yo, enloqueciendo, te sitúo ahí y luego te dejo desvanecer, sonrío mientras sigo caminando… ya no necesito buscarte. 

17 ago. 2013

Palabras nudo

Tendrías que escucharlo
que lo diga, que lo grite
que llegue a ti
aunque no sirva de nada,
aunque ya no tenga caso,
pero antes tendría que explicarte
hablar de ventanas abiertas
de lunas sorpresivas a las 4 de la mañana,
de hilos rojos
de historias cortas con el mismo final,
tendría que contarte todo
de una larga espera
de la búsqueda incesante
de cientos de errores
de pocos aciertos,
sería bueno articular palabras
que tan sólo una vez
tocasen tu corazón
y las escuches con el alma,
sería bueno poder decírtelo

aunque ya no tenga caso.

15 ago. 2013

Anoche soñé contigo

Abres los ojos y la sensación te invade, ella estuvo ahí una vez más, no se puede estar seguro, los entes de los sueños no son figuras plenas, ella entraba y salía de la visión sin poder hacerle nada, o dicho de otra forma su presencia estaba asegurada por la sensación infalible de tenerla cerca, aunque no fuese visible, aunque no fuese audible.

Abres los ojos y no hay nada, no sabes del lugar, del tiempo, mucho menos de la historia, pero justo arriba del diafragma, a la derecha del corazón algo crece, una especie de tumor benigno, curiosamente llamado así por la simple condición de no causar mal, al contrario ella-sueño dentro de uno es como el gatillo que acciona la sonrisa a lo largo del día, de los labios y la lengua cantando a coro y los pies como locos danzantes, la versión más alegre de uno mismo gracias a la insegura certidumbre de que ella habitase tu mente por unos instantes.